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18 mayo 2011

NARCÍS SERRA ENTRA EN CAMPAÑA... !NO LES VOTES! O !NO VOTES!

6. ELECCIONES AYUNTAMIENTO DE BARCELONA 2011.


Rafael del Barco Carreras

Barcelona 18-05-2011. Como siempre digo, en una “Democracia Real” cualquier autoridad de distrito le hubiera detenido al leer en la simple Prensa que la caja benéfico social, “propiedad” o bajo control de la Diputación Provincial que presidía como “presidente ejecutivo”, pagaba en negro a través de una de sus inmobiliarias, PROCAM, millones de euros a un tramposo intermediario, Caso Pretoria. Iniciado el proceso sabríamos quien disponía de una contabilidad paralela en negro en ese grupo rebautizado ahora CatalunyaCaixa, según los especialistas en “quiebra técnica”. Millones de economía sumergida y ¡pública! que al parecer a nadie preocupa… o las hipotecas de hasta 200.000 € de Badía del Vallés. Esa caixa y sus inmobiliarias tienen larga lista de presuntos delitos de Gran Corrupción, consultar en www.lagrancorrupcion.blogspot.com

Pero España es una “Democracia Orgánica” que al igual que en la que conocimos los que vivimos el franquismo existen ciudadanos u organismos y empresas con impunidad a prueba de todo delito.

A cierto nivel en esta llamada Democracia sus miembros convencidos de su inmunidad retan con descaro. El primer beneficiario del Socialismo Barcelonés hace un hueco en la agenda de sus muchos consejos de administración en plena campaña de juntas generales, fórums o reuniones de alto nivel, y apoya a su pupilo Jordi Hereu, cuya principal labor ha consistido en rematar el expolio en Poble Nou y Fórum-Diagonal Mar, bajo la guía de su Plan de la Ribera, y su intervención como banquero. Espais, Procam, Consorcio de la Zona Franca… y demás inmobiliarias quebradas.

Quizá el papanatismo general le concede la victoria. ¿Y porqué no si al oponente Xavier Trias representante del corrupto gobierno de Jordi Pujol todas las encuestas se la conceden? Lo mismo esas encuestas se tuercen con sustos de última hora… sucedió en las generales del 2004.

Nos cuenta ayer La Vanguardia;

“El ex alcalde de Barcelona Narcís Serra, que ocupó el cargo entre 1979 y 1982, ha asegurado que cuando los socialistas entraron en el consistorio, había una situación económica "mucho más difícil" que la actual, y que incluso negociaron préstamos con las entidades financieras para lograr pagar las nóminas de los trabajadores porque la caja estaba vacía.
Serra ha pedido el voto para el candidato socialista a la reelección por Barcelona, Jordi Hereu, "porque no es el momento de hacer inventos", sino de apostar "por valores probados".


¡Valores probados! Ya le había leído y oído lo de la caja vacía en el Ayuntamiento cuando en el 1979 tomó posesión de la Alcaldía, pero no estoy de acuerdo con que la situación en general fuera peor que la actual ¡con ser aquella muy difícil! Como mínimo las cajas de ahorros y bancos podían prestar dinero no solo al Ayuntamiento sino al sector privado, y las quiebras bancarias de entonces ¡todas juntas y de toda España! no alcanzaban la cifra de su CatalunyaCaixa actual, teniendo en cuenta depreciación monetaria por inflación. Aquella crisis aun permitió que la economía española continuara en desarrollo… hoy, él y sus huestes, han dejado el campo como si hubiera pasado el caballo de Atila ¡la hierva tardará décadas en crecer!

Y las noticias se amplían; “Hereu y Montilla se han reunido en privado unos minutos antes de que el alcalde participara en el 'Fórum Europa, Tribuna Catalunya', y se han saludado afectuosamente al despedirse.
Además de Montilla, han arropado al candidato socialista el exalcalde de Barcelona y exministro Narcís Serra, el exalcalde de Terrassa (Barcelona) y actual delegado del Gobierno en la Zona Franca, Manuel Royes, y otros diputados y dirigentes socialistas.
La presencia por primera vez de José Montilla en un acto público de Hereu ha causado sorpresa entre los periodistas que siguen la campaña del alcalde, ya que el primer secretario ni siquiera asistió a la proclamación del ganador de las primarias que disputaron Jordi Hereu y Montserrat Tura el pasado mes de febrero para encabezar la lista socialista en Barcelona.”


Y al mismo tiempo en la Puerta del Sol y Plaza de Cataluña los manifestantes sin banderas sorprenden a unos y a otros… e incluso algún político ya ha insinuado que tras ellos existen manos negras ocultas… puede ser el comunismo ruso, el liberalismo anglosajón, o algún contubernio judeomasónico intentando acabar con la España paladín y faro de Occidente… dixit Franco.

Si Hereu califica a Trias de "puerta de entrada del PP" en Barcelona, Serra unió franquismo y este socialismo que fiel continuador de aquella “democracia orgánica” se ahoga en sus propios detritus.















Adjunto un curioso artículo en EL PAÍS de 1986, cuando el ya todopoderoso Ministro del Ejército y “servicios secretos”, no solo dictaba “batallitas” con falsedades incluidas al diario portavoz del Gobierno de Felipe González, sino que ningún medio se hubiera atrevido a versiones diferentes en cualquiera de sus fantasías, como las vertidas y recogidas por todas las hemerotecas en el caso Consorcio de la Zona Franca y Javier de la Rosa, que financió por extorsión (sistema Filesa) a sus socialistas en Barcelona hasta que conquistaron Madrid… y siguió financiando hasta su estallido total. Cientos de miles de millones de las pesetas de entonces, totalmente fundidas, desaparecidas.

Compaginar un bufete, despacho o consulting, con Miquel Roca donde derivar la infinidad de urbanizadores, inmobiliarios y terratenientes con graves problemas de recalificación captados en la Diputación (que visité por promotor atrapado, entonces más o menos la Generalitat de hoy día en cuanto a la aplicación de la Ley del Suelo) donde el joven Narcís Serra trabajaba, era y es tan normal como una CatalunyaCaixa donde se maneje una doble contabilidad y reparta millones en negro para intermediarios y conseguidores. La catadura moral del individuo ya se vislumbraba, catadura que superó con largueza.

Al parecer aun no le interesaba proclamar que el franquista Samaranch, presidente de la Diputación, era su padrino laboral y político (entonces como ahora ningún jovencito por muchos sobresalientes universitarios que luciera progresaba, o ni siquiera entraba en las burocracias del Régimen, sin el correspondiente “aval”) la proclamó al amparo del éxito de las Olimpíadas con el falangista presidiendo LA CAIXA.

Roca y Serra nos cuenta el artículo fueron “represaliados”... ¡qué desvergüenza! ¡Y que insulto a los que el Régimen “represaliaba”!

Un trepa oportunista en el más amplio y liso sentido, asociado a jóvenes que entre pasillos consiguieron en el río revuelto de la llamada Transición hacerse con el Poder ¡y hasta ahora! Es curioso leer en el artículo el nombre de Ruiz Pena, socio de Luis Pascual Estevill por los últimos 70, y actual liquidador del Fórum y consejero secretario de la mayor ¡y no quebrada! inmobiliaria pública de la Ciudad, el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, asociada según expresión del propio Serra a su Caixa Cataluña.


“REPORTAJE: LA CAMPAÑA ELECTORAL
Serra y Roca, dos hombres y un despacho
La cerrada lucha entre los dos principales cabeza de lista por Barcelona tiene como trastienda una larga amistad personal
JORDI MERCADER - Barcelona - 21/06/1986

Un empresario -que hoy milita en AP- recibió un día, con Franco aún vivo, un sobre con el informe que había solicitado a un gabinete jurídico económico. Traspapelada entre sus hojas, encontró una fotografía de Pasionaria. Era amigo de los del gabinete y el descuido no pasó de allí. Miquel Roca y Narcís Serra eran, con otro socio, Jaume Soler, los titulares del despacho que había cometido el error. Allí compartían proyectos profesionales y políticos. Se habían conocido en la universidad y militaban juntos en el Front Obrer de Catalunya (FOC), el felipe catalán. Luego la política les separó, pero hasta ahora no habían protagonizado personalmente una confrontación electoral. Y han evitado el cara a cara.
"Yo quiero ser presidente de la República", decía Miquel Roca en sus buenos tiempos. "Yo quiero ser...", comenzaba Serra, pero sus amigos sabían que con eso iniciaba unos circunloquios- que no acababan- en nada claro. "Lo que Narcís quiere, antes de llegar a Papa, es ser...", le corregían. Veinte años después Serra y Roca aún recuerdan juntos, muy a menudo, sus ideales de juventud y se ríen de las viejas batallitas comunes en torno a una mesa. Todo comenzó el día en que tomaron contacto en Barcelona los adversarios del SEU que actuaban en Derecho, y Económicas. Jaume Soler y Pasqual Maragall prepararon la reunión, de la que nació un grupo -con Serra, Roca, García, Durán, Lluís Izquierdo, Urenda, Rubert de Ventós, Ruiz Pena...- que, luego, con Isidre Molas, sería el embrión del FOC. Miquel Roca, de Derecho, y Narcís Serra, de Económicas, se conocieron en aquel momento.
Un despacho común
Roca había debutado en política como democristiano, la línea de su familia (su padre fue uno de los fundadores de Unió Democrática y pagó con el exilio). Alumno de Virtelia -una escuela católica, seglar y catalanista- hizo el bachillerato de Letras para perder de vista las matemáticas. Serra, hijo de un militante de la Lliga, estudió en los escolapios, perteneció a los scouts católicos y obtuvo, en Preu, la calificación más alta en matemáticas.
Dentro del FOC estuvieron en alas opuestas. Miquel, vecino de los troskistas; muy sensibilizado por los sucesos de Asturias de 1962, era partidario de la huelga como único camino para la ruptura. Narcís confraternizaba con los entonces denostados socialdemócratas. Pero ni uno ni otro son recordados precisamente por su activismo ni por un destacado ejercicio con la vietnamita, que era la principal herramienta del grupo. Ambos daban ya (1964-1967) la imagen de "jóvenes profesionales al servicio de", según sus compañeros.
En enero de 1967 se produjo la expulsión de 60 profesores de universidad que habían firmado una protesta contra los malos tratos policiales a un sacerdote. Serra y Roca se hallaban entre los represaliados y, como salida, alquilaron un entresuelo para ejercer profesional y conjuntamente una asesoría legal.
De esa manera, Miquel, el chico que se quedaba junto al tocadiscos en los guateques, que soñaba con Audrey Hepburn, al que consideraban modelo de apolíneo y de fidelidad a las personas antes que a las ideas, comenzó su carrera de abogado junto a Narcís, un economista amante de Debussy y Wagner, admirador de Mónica Vitti, irónico, prototipo de dionisíaco, que de joven había querido ser, sucesivamente, cura y médico.
Roca se dedicó en cuerpo y alma al despacho, y se especializó en defensas ante el Tribunal de Orden Público, mientras Serra, ante la evidencia de que el gabinete no le permitía subsistir como economista, lo compaginaba con un empleo en la Cámara de Comercio, facilitado por Andreu Ribera Rovira -uno de los ahora querellados por el caso Banca Catalana-, y preparaba su tesis, para lo que consiguió una beca de estudios en Londres.
De su trabajo conjunto quedan ecos de la elaboración de los documentos preparatorios de la Corporación Metropolitana de Barcelona -ahora puesta en entredicho por el partido de Roca-, pero, sobre todo, de su actuación como gerentes del polémico Plan de la Ribera, de Barcelona. Auspiciado por Pere Duran Farell, presidente de Catalana de Gas y en aquel momento de La Maquinista Terrestre y Marítima, el proyecto pretendía una recalificación urbanística global desde la Barceloneta al río Besòs, incluyendo la zona del Poblenou que ahora, al cabo del tiempo, ha sido elegida por Pasqual Maragall como sede de la posible villa olímpica para el año 1992.
Desde la oficina del Plan de la Ribera, Serra y Roca tuvieron que navegar entre las acusaciones al plan de tener ambiciones especulativas y las ilusiones por recuperar para la ciudad su fachada marítima desaprovechada. En aquella etapa, a Miquel le gustaba que le dijeran que era de izquierdas y bromeaba con el parecido de su apellido con el de Michel Rocard, como anuncio de una evolución política similar.
La divergencia política
Hasta 1975, sus desavenencias políticas fueron mínimas. Un año antes Roca ingresó en la Convergència Democrática pujolista y Serra en la Convergéncia Socialista. Aunque nadie quiera aportar detalles concretos de lo que pasó, cuando Narcís se incorporó a los socialistas Roca presentó discretamente también una solicitud de ingreso a las filas de Joan Reventós, pero la dirección del partido le rechazó. Después, desde sus respectivas Convergencia, Serra y Roca empezaron a divergir, aunque mantuvieran en común un objetivo inmediato: recuperar la democracia y el Estatuto catalán.
Las elecciones democráticas de 1977 enfrentó por primera vez a sus partidos. Cuando desde el teléfono del despacho -todavía común- preguntaban por "el candidato" se referían a Miquel, ya aupado al cuarto lugar en la lista pujolista (lo que le permitiría salir elegido diputado e iniciar sus andaduras por Madrid). Pero también Narcís optaba a un escaño -aunque con un número alto que no salió- en la candidatura socialista. La pugna quedó mitigada por la diferencia de protagonismo entre uno y otro, aunque en la oficina común hubo un día en que a la misma hora, mientras en la dependencia de la derecha -la que ocupaba Roca- los pujolistas ultimaban una intervención televisada, en la de la izquierda hacían exactamente lo mismo Serra y los suyos.
Roca fue diputado. Su socio no, pero muy pocos meses después Tarradellas le designó conseller de Política Territorial y Obras Públicas del primer Gobierno de la Generalitat. Comenzó así el distanciamiento físico, aunque sin romperse la amistad. Dicen sus íntimos que las más interesadas en mantener los vínculos son las esposas.
Luego estuvieron a punto de protagonizar como primeras figuras una batalla electoral en 1979. Serra fue designado candidato a la alcaldía de Barcelona pero Roca -que siempre ha reconocido su ilusión por ese cargo- no logró que Convergència le propusiese. Su disgusto fue mayúsculo y, por segunda vez, el ex foquista, convertido al nacionalismo en plena transición, se planteó su incorporación al partido de Serra, pero sin que esa posibilidad -acogida con mucho recelo entre los del PSC que se enteraron- pasase de ser un globo sonda.
Y luego, el final casi habitual. La oficina conjunta fue desmantelada en 1982, el año de la ascensión socialista, al vencer el contrato de arrendamiento del entresuelo que ocupaba desde enero de 1967. Roca trasladó sus papeles al domicilio de su suegro. Serra se llevó los libros a la casa de su madre.”







































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